blhoogueeto.png
BlHoogo ®: junio 2009

"Super Size Me"? No, thanks...>_<

(Por si acaso alguien llegara acá buscando información sobre la película, le digo altiro que... NEXT! Busque en otro lado... después de leer mi blog, obvio :P)

Los que me han podido ver en persona o por fotos en este último tiempo, se han dado cuenta que, al menos, me veo más delgado. Y no digo que ya sea o esté flaco porque me falta un montón, aunque Danilo (@Kangrejo) me diga que puedo rallar una papa con la guata...xD!

A pesar de lo tentado que soy con querer comer leseras, me he podido controlar con relativo éxito. Y eso le ha dado sentido a la expresión "perder para ganar", porque decirle chao al "alcohol de tomar", a frituras y chatarras varias, me ha hecho bien para la autoestima, la confianza en mí mismo y el quererme más. Si a eso le agregamos el gimnasio, WIN todo el rato.

Lo único malo que aún no corrijo es pensar que puedo comer de más un día y al siguiente bajarlo con ir al gym. Sobretodo cuando sufro de atracones y me da por comer como si no hubiera mañana. Sobretodo cuando son atracones que vienen amarrados al estado de ánimo.

Sobretodo cuando he comido tanto como este fin de semana... ._.

Entre el algo y la nada...

– ¿Qué haces?
– Algo...
– ¿Qué te pasa?
– Nada...


No recuerdo algún evento de trascendencia o incidente de proporciones que haya acontecido en mi vida. Pero sí tengo claro que en algún momento hubo un quiebre en mí, lo que causó una diferencia notable entre la persona que era (siempre alegre, centro de mesa y extrovertido, aunque usted no lo crea) comparado con el que fui en la adolescencia (casi todo lo contrario) y que también me ha acompañado en la adultez.

Una de las malas costumbres que se me pegaron con los años fue responder así como escribí en las primeras líneas. Cuando no quiero contar lo que realmente me pasa, ya sea porque la tristeza me supera (emo mi weá, I know), porque estoy taimado con el mundo o simplemente porque siento que me freno y no puedo, mis respuestas sólo transitan entre el algo y la nada. Es mi mecanismo de defensa por excelencia.

Reconozco que el uso y abuso de este sistema me ha vuelto un tipo que, tal como me dijo un amigo alguna vez, refleja en los ojos que hay otros yo pidiendo salir, pero que siguen atrapados ahí. Quisiera desenvolverme más, contar más cosas, atreverme más a dar los siguientes pasos en vez de pensarlos demasiado, pero cuesta hacerlo de buenas a primeras.

Sobretodo cuando siento que ese algo puede ser importante, pero al final… Nada pasa.


La órbita...

El sábado en Eje (sí, todavía sigo en Eje, pero mi continuidad es harina de otro costal) hicimos una dinámica que hace tiempo no se realizaba: la órbita. Consiste en que una persona se coloque en el centro o en el costado de un lugar y el resto de la gente se ubicará alrededor. Dependiendo de cómo se sientan con respecto a esa persona, su "órbita" estará más lejos o más cerca de ella.

Y pensándolo bien, creo que la vida a veces actúa de la misma forma: formamos parte de una órbita y giramos alrededor (o nos giran alrededor), pudiendo estar en algún momento tan cerca o en otros demasiado lejos. Pasa con la familia, los amigos, las experiencias y también pasa con el amor. E incluso, para volver a estar en el lugar preciso, a la hora precisa, cuando se da el acercamiento máximo, puede pasar toda nuestra existencia, por lo que esas oportunidades únicas se deben aprovechar.

Porque cuando las órbitas se alejan sin remedio... Pasó la vieja no más.

Ante la duda, abstenerse... ¿O no?

Ya les hablé de que muchas veces soy tan atarantado que mis actos impulsivos terminan casi siempre en metidas de pata. Esa actitud es tan común en mí como también lo es el analizar cada paso que doy y pensar bien si cada elección es la adecuada. Y por no cagarla o hacer algo de lo que podría arrepentirme, muchas veces termino aplicando el dicho: “ante la duda, abstenerse”.

Aunque esa expresión se escucha más en el fútbol (al discutir el criterio de cuándo se debe marcar offside o dejar seguir la jugada), hay otros ejemplos y por montones: al dar la PSU (PAA para nosotros, los oldies) y titubear si la alternativa marcada es la correcta; al querer contratar un servicio o comprar un producto y no estar seguros de la calidad o de que si es una adquisición realmente necesaria; pensamos si salir a divertirnos o quedarnos en casa cuando el cielo amenaza dejar caer un aguacero... Así, suma y sigue.

Pero... ¿Quién nos asegura que dudar y abstenernos sea, en ciertas ocasiones, REALMENTE lo correcto? ¿No es a veces mejor meter la pata hasta el fondo, pero al menos averiguar cosas y sacar lecciones de ellas? En muchas ocasiones el mundo se pone al revés, por lo que si hoy abstenerse parece la opción más segura e infalible, tal vez mañana termine siendo la más equivocada.

Una vez más, yo soy un ejemplo con patas: ¿Cuántas juntas me he perdido, cuántas alegrías desperdiciado y cuántas veces mis sentimientos por alguien quedaron en el anonimato, por ese maldito temor a correr el riesgo y equivocarme? Y lo más irónico de esto, es que concientemente sabía que escogía lo seguro cuando por dentro quería lo contrario.

Pareciera que con esto echara por la borda todo lo que dije en la entrada anterior: ¿Cómo hay que ir por la vida? ¿Como un atarantado que actúa y no piensa o como alguien que siempre piensa antes de actuar y que se va transformando en un ser humano "por default"?

¿Y cómo se convive con ambas actitudes? Si alguien sabe, que me lo diga.

Por lo pronto, debería dejar de ser tan bipolar.